26 agosto, 2007

UNA TARDE ENCANTADA




Aquella tarde de julio,
cuando el sol ya se acostaba,
ruborizado, tal vez
porque la luna, su amada,
le llamó al atardecer,
caprichosa y descarada.

*

Aquella tarde, amor mío,
fue nuestra tarde encantada.
Tus labios se me ofrecieron,
abiertos como granadas,
suaves y palpitantes,
y yo me quedé sin habla.

*

Al final nos abrazamos
y yo te besé con ansia;
y fue tan grande aquel beso
que con él se fue mi alma;
tú, muy bajo, en un susurro,
me decias que me amabas,
yo nada podía decir
porque sin habla ya estaba,
solo acaricié tu pelo
que es lo siempre anhelaba.

*

Nuestros cuerpos se fundieron,
se fundieron nuestras almas
y fuimos los dos en uno,
uno solo en cuerpo y alma.
Aquella tarde, pequeña,
fue nuestra tarde soñada.

***

yosoyasi

2 comentarios:

utopia dijo...

Hola, soy Utopía.
En esta poesía expresas tantos sentimientos y tan conocidos también para mi, que me ha encantado.
Sigue publicandolas, es maravilloso expresarse así.
Un beso

yosoyasi dijo...

Gracias por tus palabras, Utopía, me siento muy honrado de que hayas entrado en mi blog.
Un beso para ti...........yosoyasi